Cuidado con Foursquare

La semana pasada charlé con varias personas sobre la privacidad en internet y cómo cada vez ofrecemos información que pensamos inocua a completos desconocidos, y en manos de desaprensivos puede resultar peligrosa. Saliendo un poco del tema habitual del blog voy a contar lo que me pasó en Julio durante un ‘roadshow’ que hicimos en Abiquo por los EEUU para hablar con clientes y empresas interesadas en nuestro producto. Dos de estas empresas se encuentran en el Research Triangle de Carolina del Norte, y comprende zonas limítrofes con Raleigh, Durham y Chapell Hill. En fin, donde Cristo pegó las tres voces.

Soy un adicto a Twitter. Mientras que con Facebook siempre tengo la sensacion de perder el tiempo y de no poder ser multitarea, Twitter me permite estar informado y comunicado con interrupciones que considero aceptables. Así que cada dos por tres y si no tengo reuniones, conferencias o mucho trabajo, escribo tweets con lo que voy haciendo o lo que pienso. Cuando descubrí Foursquare la verdad es que no le vi la gracia al principio, pero luego empecé a hacer check-in en mis viajes, casi sin darme cuenta. Cuando llegaba a un aeropuerto, a una estación de tren, a un sitio relevante, y también a los hoteles donde me alojo.

En Raleigh nos alojamos en un hotel típico de negocios americano: grande, impersonal y en mitad de ninguna parte. El típico hotel americano en el que pensar en salir a tomar algo pasadas las 22.00 es una odisea. Al llegar me registré en el hotel y al mismo tiempo y de manera automática hice un ‘check-in’ en Foursquare. Dado que no había muchas oportunidades de hacer algo interesante por la zona, después de la cena en horario anglosajón, me fui a la habitación a responder correos y meterme en la cama pronto, a eso de las 23.00 supongo. Y así empieza una de las situaciones más delirantes que recuerdo.

A medianoche suena el teléfono de mi habitación y completamente dormido levanto el auricular y respondo en mi voluntarioso inglés:

– Mr. Parila? (para los anglosajones pronunciar mi apellido es una proeza…)

– Sí, soy yo.

– Le llamamos de la recepción del hotel. Hemos tenido un problema con su tarjeta de crédito y no podemos hacer el cargo de la habitación.

– Bueno, no pasa nada… tengo más tarjetas… mañana les doy otra.

– Me temo que eso no va a ser posible, Mr. Parila. Hemos consultado con la entidad de crédito y es insolvente. Debe abandonar el hotel inmediatamente.

Poco a poco me voy espabilando ante las alucinantes noticias… Intento explicarme…

– Vamos a ver… debe tratarse de un error. Ya le he dicho que tengo otras tarjetas y además me alojo con compañeros de empresa: podemos hacer el cargo a otra persona en el peor de los casos.

– Mr. Parila, le estamos diciendo que debe abandonar el hotel ahora mismo. En caso de no querer hacerlo, llamaremos a seguridad para echarle del hotel.

– ¿Cómo? Mire, me paso ahora mismo por recepción y mejor aclaramos esto personalmente…

– No hay nada de aclarar. Márchese ahora o llamamos a seguridad…

– Por favor póngame con el responsable de recepción…

– Por supuesto… Un momento…

En ese momento creo que ya estaba espabilado completamente y empiezo a pensar que algo no encaja. Los americanos suelen ser mucho más educados que estos ‘recepcionistas’.

– Buenas, soy el responsable de recepción. Mr. Parila, debe dejar el hotel ahora o llamamos a la policía.

– Creo que lo mejor es que me vista y en recepción me expliquen en persona qué está pasando aquí…

– No es necesario que venga: salga o le echa la policía.

De repente me doy cuenta que hay algo que no encaja, así que decido tomar la iniciativa en la conversación, meter algo que no pueden verificar, para ver si les pillo en un renuncio.

– Mire, creo que esto se puede solucionar de una manera más tranquila. Ya saben que viajo con pasaporte diplomático y que si me saca a la fuerza la policía podría provocar un conflicto diplomático…

– Lo sabemos perfectamente Mr. Parila…

Un momento… ¿qué está diciendo este tío? ¿Mi pasaporte diplomático? ¿Y lo sabe perfectamente? Le he pillado… así que ahora soy yo el que tiene la iniciativa.

– Iré ahora mismo a recepción y recogeré de su caja de seguridad mi pasaporte.

– No es necesario…

– ¿Cómo que no es necesario? Tengo que recoger mi pasaporte. ¿Tienen mi pasaporte guardado en su caja de seguridad, no?

– Sí, lo tenemos, pero…

– Perdone pero no lo veo claro. ¿Tienen mi pasaporte guardado, verdad?

– Sí, claro…

– ¿No lo habrán perdido, verdad?

– No, no…

– ¿Le importa decirme de qué nacionalidad es mi pasaporte diplomático?

– Ahora mismo no puedo decírselo…

– ¿Cómo? ¿No tiene mi pasaporte? ¿Lo han perdido? ¿QUÉ HAN HECHO CON ÉL? ¡SI HAN PERDIDO MI PASAPORTE DEMANDARÉ AL HOTEL!

– Le paso con el responsable de recepción…

Un momento. Paren las máquinas. Te he pillado. Ya me habías pasado con el responsable antes. Alguien me quiere hacer una broma pesada en un país que no es el mio en un idioma que no domino. Cuelgo el teléfono y llamo a recepción.

– ¿Recepción? ¿En qué puedo ayudarle?

– Buenas, soy Diego Parrilla de la habitación X y he recibido una llamada de recepción diciendo que hay un problema con mi tarjeta y que debo abandonar el hotel.

(Comprueba algo…) No, no hay ningún problema con su tarjeta, y nadie le ha llamado de recepción.

– Verá, alguien ha llamado diciendo que era de Recepción y que debía abandonar el hotel de muy malas maneras (en ese momento suena la segunda línea telefónica de la habitación, que no cojo).

– Nadie le ha llamado de Recepción, Mr. Parila.

– ¿Entonces quién ha sido?

– No lo se… ahora mismo tiene una llamada desde el exterior del Hotel, y hace cinco minutos ha tenido otra.

– ¿De fuera del hotel? Mire… no conozco a nadie en los EEUU que pueda llamarme al hotel. Me llamarían a mi móvil si fuera el caso.

– Creo que alguien le ha gastado una broma… ¿Desea que filtremos todas las llamadas entrantes?

– Sí por favor, no me pase ninguna llamada a la habitación.

Colgué y volví a dormirme preguntándome quién y cómo había obtenido mi nombre y donde estaba alojado en un país que no es el mio y donde conozco apenas a un puñado de personas.

La hipótesis más probable es que alguien hubiera cogido del timeline de Twitter un check-in de Foursquare en un hotel cualquiera. Luego, buscara información del nombre y apellidos del dueño de la cuenta de Twitter, y acto seguido llamase al hotel preguntando por la víctima de su broma. La broma parecía elaborada (varias personas pasándose llamadas… una mínima preparación) así que podría ser de una cadena de radio, televisión o algún sitio de internet. Y me había tocado a mí.

Aunque mi broma no deja de ser una anécdota, te hace reflexionar cómo la información que ponemos en Facebook, Twitter y sobre todo Tuenti (por su perfil demográfico adolescente) puede ser usada por desaprensivos en nuestra contra. Conocí personalmente a un blogger que tuvo un acosador telefónico. Tuvo que tomar cartas en el asunto la policía. Él dejó de bloguear durante un tiempo. Su error fue escribir sobre su vida personal además de la profesional. Y alguien no muy equilibrado y al que no le gustaba su opinión sobre la tecnología (manda huevos…) le acosó usando la información que tenía de su familia y que él despreocupadamente había publicado.

Actualización: El post ha llegado a portada de Menéame  y se ha montado la de Dios es Cristo. Vamos a intentar aclarar algunas cosas:

  • La conversación inicial dura más rato: yo estoy medio dormido y pido en varios ocasiones que me repitan lo que me están diciendo.
  • No tuve miedo ni pensé que me iban a robar o agredir. Al principio tuve cierta inseguridad (decían que me echaban del hotel), pero nada más.
  • En un Hotel algo así nunca te lo van a decir por teléfono. Te piden que vayas a recepción a discutir sobre ‘algún problema con su tarjeta’
  • Al principio pensé que era una broma de otros huéspedes del hotel. Cuando me dijeron que la llamada era externa y además conocían mi nombre y apellido, no podía ser.
  • Los que dicen que soy gilipollas por hacer lo que hice podéis tener razón. Ahora, en los EEUU dejan las llaves en el coche o la puerta abierta y aquí es impensable. Apliqué mis criterios de seguridad españoles en los EEUU: error.
  • Han pasado más de dos meses desde que me pasó. Si lo hago público es porque la semana pasada me contaron dos casos similares que han pasado en España y que no acabaron tan bien. Espero que mi gilipollez sirva de algo a los demás.
  • ¿Lo del pasaporte diplomático? Claro que no tengo pasaporte diplomático… hace tiempo me explicaron que en una situación de acoso hay que tomar la iniciativa y reaccionar de una manera que no se espere tu acosador sin comprometer tu seguridad. Yo lo que busqué es una manera de marcar territorio con el acosador (hey… cuidado que si me acosas tienes un problema), y luego tomar la iniciativa en la conversación (quería llegar al punto en que yo podía levantar la voz al ‘recepcionista’ por negligente).
  • Al día siguiente estuvimos hablando sobre poner una denuncia a la policía. Tenía que salir hacia otra parte de los EEUU y al final no lo hicimos.
  • Algunas personas dicen que no es cierto… bueno, allá ellos. Esto es lo que escribí en twitter al día siguiente.
  • ¿Son twitter o foursquare malos? En absoluto… los sigo usando… pero con más cuidado.